domingo, 4 de noviembre de 2012

¿Qué le gusta a Cristina Cifuentes?.

La Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, ha multado con 6.000 euros al convocante de la concentración del pasado 25 de septiembre en torno al Congreso “por no garantizar la seguridad de la protesta”. 

La Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, ha multado a los congregados el pasado martes 23 de octubre en torno al congreso “por participar en una concentración de la que no se había informado”. Es decir, que los multa de todas formas. Contigo y sin ti. 

La Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, convive con Francisco Javier Aguilar Viyuela, que según el BOCM (Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid) está en “paradero desconocido” por lo que “se le reclama presentarse ante la justicia por un litigo relacionado con problemas laborales”.


Es decir, que la Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, está obstruyendo la labor de la Justicia y no colaborando con ella desde su cargo de primera autoridad gubernativa de la Comunidad, si cada noche yace en el mismo lecho conyugal que el tal Francisco Javier, declarado por la Comunidad de la que generosamente cobra su señora esposa: “en busca y captura”.
La Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, tienes dos varas de medir, una que aplica con extraordinario rigor a los demás, y otra, distraída, ondulada y desarreglada, que se aplica ella misma. Y a su marido.

A la Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, no le gustan las manifestaciones, no le gustan las concentraciones, quiere “modularlas” a pesar de que ambas son un derecho constitucional, pues de lo que se puede deducir que no le gustan los derechos constitucionales o la democracia misma. Y que se queda, por el momento, con las ganas de “modularlas”.

La Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, ha utilizado a 1.400 policías en “defender” el Congreso de los Diputados no sabemos muy bien de quien. Lo que si sabemos en que los “defensores” han aporreado, gaseado, torturado y vejado a los manifestantes por el sólo hecho de serlo, lo que ha motivado que Amnisty Internacional haya protestado por el uso “excesivo e indiscriminado de la fuerza” sin que la tal Cristina de las narices se haya sentido aludida. 

A Cristina Cifuentes, tóxica de la democracia, no le han gustado las manifestaciones de los mineros, de los estudiantes, de los padres de alumnos, de los sanitarios, de los enseñantes, de los desahuciados por Bankia, de los bomberos, que los políticos de IU asistan a ellas, que se tomen fotos o se filmen a sus policías engorilados, que se griten eslóganes o se lleven pancartas que se acuerdan de la señora madre de los politicones de su partido…

A Cristina Cifuentes sólo le gustan los pelos de su pubis.

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