jueves, 27 de diciembre de 2012

Nos gobierna la hijaputez adquirida.

Las ostias consagradas contienen sustancias o estos de PP nacieron con la hijaputez adquirida. Sólo así se puede explicar que nos insten a rezar a la Virgen del Rocío para acabar con el paro; que nos dediquen un “qué se jodan”, en el momento en el que están recortando la prestación por desempleo; o que el presidente de la Comunidad de Madrid apele a la “unidad y firmeza contra nuestros adversarios”.

Comunidad de Madrid.
“Sin complejos. Por Madrid y por España.” arenga Ignacio González, el sucesor a dedo de Esperanza Aguirre,  justo cuando Madrid y España están siendo vendidos a capitales extranjeros que harán negocio con la enfermedad y la pobreza extrema de las víctimas de estos católicos que reciben al Papa con oropeles y a sus conciudadanos con balas de gomas y a porrazos.


La violencia verbal de esta derecha se asemeja a la saña que usan los asesinos justo después de perpetrar su fechoría. No tienen suficiente con ver a gente dormir debajo de los puentes o discapacitados amarrados para exigir su mísera prestación social. Como los psicópatas, para terminar su plan criminal necesitan hacer ostentación de su crueldad.

No se trata ya de que sean de derechas, existen muchos ciudadanos de derechas que son buenas personas y aún conservan intacta la humanidad, estos líderes del PP son, simplemente, malas personas anudadas en elegantes corbatas y con mechas más finas que su moral.

No tienen bastante con arruinar el futuro de sus jóvenes aventureros que se exilian para  emular al Coronel Tapioca, ni con haber arruinado las cajas de ahorros que han gestionado y que rescatan con el dinero que sustraen de los institutos y hospitales. El grado de maldad de esta derecha cerril necesita asestar un último tiro de gracia para rematar la faena.

Lo hacen “sin complejos” para que sus desgraciados súbditos no olviden que todavía pueden salir los tanques a disparar. Intentaron democratizarse a fuerza de marketing pero la crisis los ha devuelto a su origen. El nivel de putrefacción y sadismo de esta derecha franquista tiene connotaciones criminales.

Sólo la mente de un psicópata puede apelar a la firmeza –que claro está, se refiere a la firmeza de la violencia policial- el mismo día en el que miles de madrileños gritan en la calle contra la privatización de la sanidad pública. Franco murió, pero no el Franquismo: estamos gobernados por sus herederos. 

Tanta misa, tanta escuela privada, tantos viajes al Vaticano, tanta procesión y tanto Opus Dei para acabar siendo más malos que un dolor.

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