Ya tenemos nombre para nuestro futuro
hijo: SAREB, bonito nombre con connotaciones árabes, como futuro califa
de una taifa de Barataria.
El
banco malo o Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la
Re-estructuración Bancaria (SAREB) va a nacer con el apadrinamiento del
Banco Central Europeo y del Fondo Monetario Internacional, dos
organismos que ya han demostrado fehacientemente no sólo su
incompetencia e inutilidad social, sino su perversidad económica (no hay
país en el mundo intervenido por el BCE o el FMI que no haya empeorado
su situación económica). Su tía, la Comisión Europea, hace meses que
está en paradero desconocido. Con este apadrinamiento y la paternidad de
un Gobierno que vive en la duda continua de a quién obedecer, el banco
malo, si nace, será deforme con toda probabilidad.