Quiero dar comienzo a este escrito, dejando bien claro, que no es mi intención la de salpicar a nadie de forma ofensiva con lo que voy a redactar a continuación.
Jimena de la Frontera como pueblo y hogar de todos/as los jimenatos/as, ha sido castigado de forma brutal en cuanto a la pérdida de puestos de trabajo. Pero esto no es lo peor, ya que aún tenemos algún que otro señor empresario como políticos que piensan que sus proyectos son los que van a sacar a Jimena de su tan lamentable situación, proyectos que se salen de la realidad viniendo a ser más de lo mismo: Vamos a construir una salvajada de viviendas cuando existen casi unas 500 viviendas vacías en nuestro municipio, polígonos industriales que se asemejan en tamaño al de Palmones y que resultan un tanto engañoso… Haciendo un breve análisis sobre lo anterior, vemos que “algunos de nuestros políticos” más a sabiendas de que el ladrillo o las grandes construcciones no son la solución y menos aun de un municipio como es el nuestro, siguen empeñados en ello, en construir y construir para que luego todo quede abandonado o sin habitar.
Jimena a parte de su campiña, tiene el monte que tiene, un monte donde se dan una serie de recursos y de materias que de ser explotadas en nuestro pueblo, darían un beneficio a la larga muy superior al beneficio que puedan dar esos proyectos de construcciones a lo salvaje.