La risotada y el barullo inundó de inmediato el hemiciclo. La
oposición no daba crédito a la afirmación que acababa de hacer Cristóbal
Montoro en su defensa ante el pleno de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2013.
Con total desparpajo, y buscando combatir un argumento ya muy escuchado
por boca de todos los grupos, aseguró que las cuentas del año próximo
son "las más sociales de la historia de la democracia española".
"Las más sociales", enfatizó, mientras la bancada del PP le cubría de
aplausos para intentar tapar el rumor del salón de plenos. Tan sonoro se
hizo el malestar que tuvo que interrumpir su intervención unos
momentos. Para apuntalar su argumento, el ministro de Hacienda sostuvo
que "de cada 100 euros presupuestados, 63 se dedican a gasto social".
Montoro provocó el titular, pero manipuló las cifras. Y es fácil descubrirlo. Basta con ir a los libros amarillos de los PGE de 2012 y 2013,
los documentos que resumen las principales partidas del proyecto del
Gobierno cada año. Montoro no tomó como referencia el volumen total de
las cuentas para el año próximo, sino lo que quedará en las arcas del
Estado tras pagar 38.589,55 millones de euros en concepto del pago de
intereses de la deuda pública.
