Manel Ros
Millones de personas están mirando estos días la Eurocopa de fútbol. Algunas personas la verán como una oportunidad para ver deporte por la televisión y disfrutar de algunas de las habilidades de los jugadores. Otras la mirarán tan sólo para olvidarse momentáneamente de su rutina diaria que supone trabajar horas y horas. Es en estos momentos que surge siempre el debate: ¿Las personas progresistas o de izquierdas tendrían que apoyar a la selección española?
Algunos argumentarán que no hay ninguna conexión entre apoyar a la selección española y la política nacionalista española. Pero la realidad es que las competiciones deportivas a nivel de selecciones siempre han estado relacionadas con el sentimiento nacionalista y patriótico. Las competiciones de este tipo empezaron a surgir en un momento de alta rivalidad entre los estados. Desde entonces han sido una continuación de la defensa de la “nacionalidad” y los intereses económicos ligados a los estados y al capital.
El fútbol mismo es un claro ejemplo. Desde el Mundial de 1934 en Italia, que Mussolini usó para reforzar su régimen político, pasando por el Mundial en Argentina de la dictadura de Videla en 1978, llegando hasta el Mundial que Qatar, país conocido por su falta de derechos humanos de cualquier tipo, organizará en el 2022. La FIFA, organizadora de la Copa del Mundo, se creó en 1904. Fue en 1930 cuando impulsó la creación de esta competición entre selecciones “nacionales” como un método para dar una falsa sensación de pertenencia y unidad “nacional” a la mayoría de la población de un mismo estado. Todo esto ante el aumento de la lucha de clases a nivel internacional en los años 30. La idea principal era la de hacernos olvidar la clase social como principal división en nuestra sociedad.
Cuestión de clase
La clase dirigente del Estado español, con una crisis económica y política peor cada día que pasa, se está aferrando al éxito de la selección española como un tronco en medio del océano. Las portadas de periódicos de derecha como La Razón, usando a la selección española para suavizar la noticia del rescate, es un ejemplo de esto. No es casualidad que el rescate se anunciara un día antes del debut de la selección española en la Eurocopa.
Algunos argumentarán que no hay ninguna conexión entre apoyar a la selección española y la política nacionalista española. Pero la realidad es que las competiciones deportivas a nivel de selecciones siempre han estado relacionadas con el sentimiento nacionalista y patriótico. Las competiciones de este tipo empezaron a surgir en un momento de alta rivalidad entre los estados. Desde entonces han sido una continuación de la defensa de la “nacionalidad” y los intereses económicos ligados a los estados y al capital.
El fútbol mismo es un claro ejemplo. Desde el Mundial de 1934 en Italia, que Mussolini usó para reforzar su régimen político, pasando por el Mundial en Argentina de la dictadura de Videla en 1978, llegando hasta el Mundial que Qatar, país conocido por su falta de derechos humanos de cualquier tipo, organizará en el 2022. La FIFA, organizadora de la Copa del Mundo, se creó en 1904. Fue en 1930 cuando impulsó la creación de esta competición entre selecciones “nacionales” como un método para dar una falsa sensación de pertenencia y unidad “nacional” a la mayoría de la población de un mismo estado. Todo esto ante el aumento de la lucha de clases a nivel internacional en los años 30. La idea principal era la de hacernos olvidar la clase social como principal división en nuestra sociedad.
Cuestión de clase
La clase dirigente del Estado español, con una crisis económica y política peor cada día que pasa, se está aferrando al éxito de la selección española como un tronco en medio del océano. Las portadas de periódicos de derecha como La Razón, usando a la selección española para suavizar la noticia del rescate, es un ejemplo de esto. No es casualidad que el rescate se anunciara un día antes del debut de la selección española en la Eurocopa.




