Los Leprosos y el Che.
Es un páramo, un moridero. Un botadero vetusto donde descansan los restos de restos, los deshechos de casas, armarios, oficinas, autopistas, ciudades y, claro, sociedades. Los llagados de aquí se acomodan como pueden tras el terremoto. Pero también antes, pues era igual. Cuando se está en el piso, ya no se puede caer más. Los leprosos sobreviven alquilando parte del canchón donde se hacen polvo en una playa de estacionamiento para vehículos de gente que, por supuesto, no llega hasta allá para verlos. Son forasteros que, por ejemplo, llegan a arrojar más desperdicios. Alrededor, las barriadas siguen creciendo. Es el Leprosorio de Guía. El ‘Che’ guerrillero, inmortalizado en una fotografía, ha estado en todos lados. Y seguirá estándolo, hasta en la espalda y el culo del mundo. Pero el doctor Ernesto Guevara, quien estuvo en toda América, pasó por el Leprosorio de Guía. La leprosería, según testigos que aún sobreviven a aquel terruño abandonado, también pasó por el ‘Che’ Guevara.



