La represión de la disidencia por parte de los Mossos d'Esquadra, cierran un año cosido de intervenciones violentas, actuaciones ilegales y casos de corrupción.
El año no empezó bien para los Mossos d'Esquadra. El mismo 1 de enero, un hombre moría en un hospital de Manresa por una parada cardiorespiratoria, después de haber sido detenido por la Policía catalana. El caso se está investigando, pero el conseller de Interior, Felip Puig, no dudó en respaldar una vez más la actuación policial, dando señales de que la actitud en este 2012 no variará respecto al año pasado.
Y es que la llegada de Puig al mando de la seguridad del Principat fue estratosférica. Durante el primer mes de 2011 suprimió el Programa de Seguridad contra Violencia Machista y eliminó el Código Ético de la Policía, impulsado durante el Tripartit. En la calle, el estreno también fue como el de la entrada de un elefante en una cristalería, ya que el 23 de enero los Mossos tomaron el centro de Barcelona para desalojar sin orden judicial la Casa de la Vaga. Los 418 identificados fueron absueltos un mes más tarde.
Aunque, en calidad de funcionarios, los Mossos también han sufrido recortes -de hecho también han protagonizado manifestaciones-, el cuerpo policial en sí no ha sido víctima de la crisis. Después de que cuatro personas perdieran un ojo en dos años a causa de las pelotas de goma -nueve agentes están imputados por ello-, Interior anunció la compra de subfusiles LL-06, que disparan proyectiles similares a una pelota de golf. Eso sí, la novedad no ha supuesto la retirada de las pelotas de goma.

