El blog de la Unión local SAT-Jimena de la Fra, un sindicato a pie de tajo y siempre en lucha. Si queréis contactar con nosotros, envíen un correo a: satjimena@hotmail.es
miércoles, 26 de octubre de 2011
El pleno de ayer en la prensa comarcal.
"Jimena estima la deuda en 17 millones y el PSOE pide la fiscalización de la Junta" titula Europa Sur
El Gobierno defiende que los datos serán ratificados con la auditoría en marcha · El alcalde acusa a Collado de "herir de muerte" al municipio mientras que el PA propondrá una investigación judicial.
El Gobierno defiende que los datos serán ratificados con la auditoría en marcha · El alcalde acusa a Collado de "herir de muerte" al municipio mientras que el PA propondrá una investigación judicial.
A vueltas con la deuda. El Gobierno local de Jimena encabezado por Guillermo Ruiz (PP) cifró ayer la deuda municipal actual en 17.170.054,32 euros basándose en un informe del interventor accidental, una cantidad muy alejada de los 9.600.000 euros defendidos por el equipo saliente del PSOE a principios de año con los datos de la liquidación de 2010 y que llevaron a los cuatro grupos políticos presentes en el Pleno a entablar un arduo debate en torno a la situación del erario jimenato. El alcalde acusó a los anteriores gestores de "herir de muerte" a la entidad y de cercenar toda posibilidad de obtener crédito.
La diferencia entre cálculos expuesta por el concejal de Hacienda, Pedro Corbacho, sorprendió a todos los grupos; especialmente al PSOE cuyo portavoz, Pascual Collado, dijo no dudar de la cualificación del interventor accidental que ha elaborado el informe de situación pero emplazó a la realización un análisis concienzudo por parte de la Cámara de Cuentas de la Junta de Andalucía como auténtica garantía contable. El propio PSOE solicitó el pleno -extraordinario y como dación de cuentas- para tratar de atajar y debatir las cifras.
El grupo andalucista, representado por José Antonio Castilla, anunció que pedirá a través de una moción al próximo pleno el traslado de las cifras al Tribunal de Cuentas y la Fiscalía de Cuentas para que sean miradas al milímetro como respuesta al baile de cifras que presidió la sesión en el nuevo salón de plenos habilitado en un edificio anexo a la Casa Consistorial.
IU, por su parte, reclamó un cambio estructural urgente y un plan de saneamiento para evitar la zozobra municipal, según su portavoz, Francisco Gómez.
Guillermo Ruiz insistió en que se trata de un avance de cuentas ya que se está realizando una auditoría externa (cuyo coste de elaboración asciende a 18.000 euros) que servirá para establecer una cifra exacta con la que poder afrontar la situación. A renglón seguido, el edil de Hacienda expuso que a los 9,6 millones de euros de liquidación de 2010 hay que sumar los acreedores no presupuestarios y las deudas posibles. Entre ellas, y ya con datos a 30 de junio de este año, Corbacho citó la devolución de 450.920 euros al Estado por la PIE (Participación de Ingresos del Estado); otros 340.506,80 de débito con la Seguridad Social y Hacienda; 200.000 euros gastados de la subvención para rehabilitar el Castillo así como pagos a concesionarias de servicios y al Tesorillo.
Todos los conceptos recogidos por el interventor accidental dieron los citados 17 millones.
Precisamente la provisionalidad de la cifra calculada por el gobierno llevó de nuevo a Collado a defender sus datos y, sin dejar de mostrar sorpresa por el aumento de la deuda "en horas" -ya que en la comisión informativa computaron 15 millones en números rojos- emplazó a que el nuevo interventor que llegará en semanas la afine y exponga nuevamente al público, con independencia de solicitar la intervención de la Cámara de Cuentas. "Nos sorprende. Todo está contabilizado. No había un cajón con facturas oculto", insistió.
Los otros tres grupos (PP, PA e IU) cargaron en sus turnos de palabra contra Collado y calificaron de inadmisible que, con los datos aportados ayer, cada jimenato deba 1.700 euros.
Leido y publicado por Tiojimeno.
El arroz Clearfield llega al Estado español ¿Apropiado?
Llega un arroz transgénico, o casi, a nuestros territorios y no lo sabemos.
Revista 'Soberanía alimentaria, biodiversidad y culturas'.
En algunos campos de arroz del Delta del Ebro se cultiva desde este año 2011 un nuevo arroz de la empresa BASF. La misma empresa que unos kilómetros más al norte ejerce su actividad en la petroquímica de Tarragona; la misma que hace unos meses consiguió la aprobación de la primera patata transgénica, para usos industriales. ¿Llega un arroz transgénico, o casi, a nuestros territorios y no lo sabemos? ¿Esta tecnología puede suponer pérdida de Soberanía Alimentaria para las y los productores locales? Un artículo para el debate.
Una nueva estrategia de enriquecimiento corporativo.
En los últimos diez años, las grandes corporaciones agroindustriales han obtenido enormes ganancias imponiendo monocultivos tolerantes a herbicidas a lo largo y ancho de aquellos países que abrieron sus fronteras a los transgénicos. Ellas son dueñas de las semillas y de los herbicidas. Pero, y como era de esperar, en estos cultivos transgénicos el herbicida resistente diseñado para usar con ellos, el Roundup (glifosato) de la empresa Monsanto, es cada vez más ineficaz ante el obvio surgimiento de malezas resistentes al mismo. Ante esta situación, la nueva estrategia de muchas empresas para no dejar de agrandar sus cuentas corrientes, es una vieja estrategia: repetir la jugada ofreciendo un nuevo paquete de herbicidas con semillas que los toleran.
Parece ser que ninguna de las corporaciones recuerda como, unos años atrás, afirmaban que nunca se producirían malezas resistentes al glifosato. Por supuesto, quienes pagarán los costos de la continuidad de este modelo son las personas campesinas y consumidoras y la Naturaleza, que verán como a la lluvia de Roundup que inunda millones de hectáreas de monocultivos de soja, algodón, maíz y colza, se sumarán ahora otros agrotóxicos, para completar este menú corporativo de la muerte.
Pensamos que es el caso del sistema de producción Clearfield (traducido literalmente, ‘campo desnudo’) que se comercializa en tierras españolas. BASF, dueña de la tecnología, está introduciendo con fuertes campañas propagandísticas, Clearfield en los arrozales del Delta del Ebro. Desde el 2007 ya se podía ver en campos de demostración, y ahora la empresa se ha lanzado al mercado.
La empresa, con gran habilidad, sale al cruce de las críticas que desde amplios sectores de la sociedad se hacen a los transgénicos, ofreciendo unas semillas ‘mejoradas’ con técnicas no-transgénicas, que –dicen- revolucionarán el sector. La semilla en cuestión se consigue a partir de un supuesto mejoramiento tradicional que incluye la utilización de mutagénesis químicamente inducida.
De acuerdo, no será transgénico, pero estas tecnologías y los cultivos que resultan de ellas, implican prácticamente los mismos peligros ambientales, sociales y económicos que los cultivos transgénicos, además de los característicos de todo monocultivo a gran escala.
El sistema Clearfield más al detalle.
Los ‘Sistemas de Producción Clearfield’ de la empresa química BASF, se componen de tres elementos. En primer lugar, una semilla ‘mejorada’ por mutagénesis que es resistente a un herbicida. En segundo, el correspondiente herbicida, que en el caso de los cultivos Clearfield es alguno de los herbicidas de la familia de las imidazolinonas de la misma empresa. Y en tercer lugar, un ‘Programa de Custodia’, que es un contrato entre la empresa y el comprador donde se marcan una serie de restricciones en el uso de la tecnología. Algo que el campesinado que ha manejado transgénicos conoce perfectamente. Entre otras cosas suele prohibírsele al campesinado que conserve semillas de su cosecha para plantar al año siguiente.
Clearfield es una tecnología, como la tecnología transgénica, diseñada a la medida de los agronegocios, apuntando a mejorar la productividad y competitividad de los grandes monocultivos. Consolidan un escenario en el que cada vez un número más reducido de grandes compañías controlan la producción mundial de alimentos. Y presentan todo un abanico de problemas para las y los agricultores.
LA OPINIÓN DE LA EMPRESA.
El paquete tecnológico de semillas resistentes a herbicidas inaugurado con la soja Roundup de Monsanto, ya ha dado ampliamente las pruebas de su impacto social, ambiental y sanitario. La expansión de los monocultivos, el incremento del uso de agrotóxicos, el surgimiento de nuevas malezas resistentes, la destrucción de áreas naturales por el avance de la frontera agrícola, la pérdida y desplazamiento de los cultivos locales y las semillas campesinas, el desplazamiento de campesinos y campesinas de las zonas rurales y el incremento del control de la agricultura por las grandes corporaciones agroalimentarias son sólo los títulos de un drama que día a día va profundizando la crisis socioambiental en aquellos territorios que han sufrido la invasión de las agroindustrias.
También ha quedado muy claro que estos paquetes tecnológicos multiplican de manera sustancial la aplicación de agrotóxicos en todas las regiones donde se imponen su cultivo. El ejemplo de Argentina, donde se pasó de usar 1 millón de litros de glifosato en la temporada 1991/1992 a 160 millones de litros en los años 2004/2005 en su forma comercial, es sólo una muestra de lo que estas empresas planifican para el futuro. La capacidad de estos herbicidas de permanecer por largo tiempo en los suelos agrava sobremanera los problemas que causan.
Contaminación genética y surgimiento de las ‘supermalezas’.
Al igual que los cultivos transgénicos, los cultivos Clearfield implican la introducción masiva en el medio ambiente de organismos con nuevas características genéticas. Las consecuencias a mediano y largo plazo de esa introducción en el equilibrio dinámico que sustenta todo ecosistema son realmente difíciles de prever. Sin embargo, es más que probable -y de hecho ya ha sucedido- que esas características pasen a cultivos tradicionales u organismos biológicamente cercanos. La aparición de “supermalezas” resistentes a los herbicidas que se suponían las tenían que eliminar, ya es evidente en muchos países donde se han estado implementando estos paquetes tecnológicos.
En EEUU, donde muchos agricultores se han dedicado con entusiasmo a sembrar los cultivos Roundup de Monsanto desde los años noventa, ahora hay más que 4 millones de hectáreas infectados con nuevos malezas, cada vez más difíciles de eliminar. Donde en 1995 no existía ninguna maleza que podía resistir el Roundup, ahora hay 21 especies que siguen creciendo a pesar de dosis cada vez más altas de este químico y otros herbicidas. La lista crece con una o dos especies por año, generando un coste para los agricultores en EEUU que acerca a 1.000 millones de dólares por año. Se calcula que en existirá un incremento de un 70% en el uso de pesticidas hacia el año 2015. [1]
No hay ninguna indicación que con Clearfield no pasará lo mismo. En el caso del arroz es muy evidente, puesto que las propiedades biológicas y fisiológicas compartidas entre el ‘arroz salvaje’ (una de las malezas que se supone que Clearfield elimina) y el arroz Clearfield, hacen que el cruzamiento entre ambas especies sea altamente probable. De hecho, la propia empresa advierte que «es extremadamente importante que los productores tomen las precauciones necesarias para prevenir el cruzamiento».
Más ventajas para la Industria.
Para la industria, estos cultivos no-transgénicos, pero casi, resistentes a herbicidas, representan las mismas ganancias y el mismo control, pero obtenidos con menos dinero y enfrentando menor resistencia de la población. Un cultivo transgénico puede llegar a ser producido bastante rápido en el laboratorio, pero antes que la nueva variedad pueda ser liberada al mercado, deben gastarse varios millones de dólares en pruebas y ensayos para cumplir con las distintas leyes gubernamentales. Al no entrar en la definición internacionalmente adoptada para OGM, con los cultivos Clearfield la industria se ahorra todos esos millones. Y las evaluaciones y pruebas que debe hacer son las mismas que se hacen con cualquier variedad convencional. De hecho son considerados variedades convencionales.
Además de la facilidad para introducirlos en cada país, los sistemas Clearfield poseen la ventaja de no enfrentar ningún tipo de traba a la hora del comercio internacional. Este hecho es utilizado por la empresa cuando promociona sus distintos sistemas Clearfield: «Es de destacar que el material lanzado es una variedad de arroz no transgénica, lo que permite su comercialización en forma absolutamente inobjetable hacia los países que levantan barreras a los cultivos genéticamente modificados».
¿Queremos este arroz en nuestros campos?
Sólo la advertencia de las organizaciones campesinas de la zona del Delta han advertido de esta nueva variedad de semillas. El resto de la sociedad desconoce su existencia y, lógicamente, las derivadas que puede suponer. Y esto es inaceptable. La introducción de un arroz como el descrito, con la dependencia que significa para el campesinado, con la agresión ambiental que supone, y con el riesgo que corre la biodiversidad de los campos, son consecuencias más que suficientes para cuestionarse cómo y porqué ha llegado este arroz a nuestros campos y a nuestras mesas. ¿Interesa este arroz en el campo?
Nota:
[1] Carey Gillam, Reuters, ‘Super weeds pose growing threat to U.S. Crops’, 20 September 2011. http://www.reuters.com/article/2011/09/20/us-monsanto-superweeds-idUSTRE78J3TN20110920
Referencias:
Este artículo es una adaptación y puesto al día de dos textos previamente publicados.
– GRAIN, “Swapping Striga for patents”, Seedling, octubre 2006, http://www.grain.org/seedling/?id=440.
– BASF, “El sistema de producción Clearfield”, http://www.agro.BASF.com.ar/clearfield/clearfield.htm
– Miguel Altieri y Walter Pengue, “La soja transgénica en América Latina: una maquinaria de hambre, deforestación y devastación socioecológica”, 21 de abril de 2006, http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/23297.
Fuente: http://revistasoberaniaalimentaria.wordpress.com/2011/10/24/el-arroz-clearfield-llega-al-estado-espanol-%C2%BFapropiado/
Una nueva estrategia de enriquecimiento corporativo.
En los últimos diez años, las grandes corporaciones agroindustriales han obtenido enormes ganancias imponiendo monocultivos tolerantes a herbicidas a lo largo y ancho de aquellos países que abrieron sus fronteras a los transgénicos. Ellas son dueñas de las semillas y de los herbicidas. Pero, y como era de esperar, en estos cultivos transgénicos el herbicida resistente diseñado para usar con ellos, el Roundup (glifosato) de la empresa Monsanto, es cada vez más ineficaz ante el obvio surgimiento de malezas resistentes al mismo. Ante esta situación, la nueva estrategia de muchas empresas para no dejar de agrandar sus cuentas corrientes, es una vieja estrategia: repetir la jugada ofreciendo un nuevo paquete de herbicidas con semillas que los toleran.
Parece ser que ninguna de las corporaciones recuerda como, unos años atrás, afirmaban que nunca se producirían malezas resistentes al glifosato. Por supuesto, quienes pagarán los costos de la continuidad de este modelo son las personas campesinas y consumidoras y la Naturaleza, que verán como a la lluvia de Roundup que inunda millones de hectáreas de monocultivos de soja, algodón, maíz y colza, se sumarán ahora otros agrotóxicos, para completar este menú corporativo de la muerte.
Pensamos que es el caso del sistema de producción Clearfield (traducido literalmente, ‘campo desnudo’) que se comercializa en tierras españolas. BASF, dueña de la tecnología, está introduciendo con fuertes campañas propagandísticas, Clearfield en los arrozales del Delta del Ebro. Desde el 2007 ya se podía ver en campos de demostración, y ahora la empresa se ha lanzado al mercado.
La empresa, con gran habilidad, sale al cruce de las críticas que desde amplios sectores de la sociedad se hacen a los transgénicos, ofreciendo unas semillas ‘mejoradas’ con técnicas no-transgénicas, que –dicen- revolucionarán el sector. La semilla en cuestión se consigue a partir de un supuesto mejoramiento tradicional que incluye la utilización de mutagénesis químicamente inducida.
De acuerdo, no será transgénico, pero estas tecnologías y los cultivos que resultan de ellas, implican prácticamente los mismos peligros ambientales, sociales y económicos que los cultivos transgénicos, además de los característicos de todo monocultivo a gran escala.
El sistema Clearfield más al detalle.
Los ‘Sistemas de Producción Clearfield’ de la empresa química BASF, se componen de tres elementos. En primer lugar, una semilla ‘mejorada’ por mutagénesis que es resistente a un herbicida. En segundo, el correspondiente herbicida, que en el caso de los cultivos Clearfield es alguno de los herbicidas de la familia de las imidazolinonas de la misma empresa. Y en tercer lugar, un ‘Programa de Custodia’, que es un contrato entre la empresa y el comprador donde se marcan una serie de restricciones en el uso de la tecnología. Algo que el campesinado que ha manejado transgénicos conoce perfectamente. Entre otras cosas suele prohibírsele al campesinado que conserve semillas de su cosecha para plantar al año siguiente.
Clearfield es una tecnología, como la tecnología transgénica, diseñada a la medida de los agronegocios, apuntando a mejorar la productividad y competitividad de los grandes monocultivos. Consolidan un escenario en el que cada vez un número más reducido de grandes compañías controlan la producción mundial de alimentos. Y presentan todo un abanico de problemas para las y los agricultores.
LA OPINIÓN DE LA EMPRESA.
“Clearfield: La innovación tecnológica y rentable que usted estaba esperando”
“La Tecnología del sistema de producción Clearfield se basa en la resistencia genética de los cultivos a los herbicidas pertenecientes a la familia de las imidazolinonas (…) El sistema de producción Clearfield no fue desarrollado mediante ingeniería genética, ya que ningún gen ajeno a la especie fue introducido en células normales del maíz y del girasol. (…) Actualmente las empresas semilleras están incorporando estos genes de resistencia en sus nuevos materiales, por técnicas normales de mejoramiento obteniéndose así nuevos híbridos con excelentes características agronómicas y resistentes a los herbicidas de la familia Clearfield.”
“Las ventajas del sistema de producción Clearfield superan todo lo conocido. Clearfield provee el más amplio control de malezas, desde la siembra hasta la cosecha, con una sola aplicación de herbicidas. El sistema de producción Clearfield disponible hoy para el cultivo de maíz y girasol, se ampliará en los próximos años, a numerosos cultivos como trigo y arroz.”Uso indisociable de agrotóxicos.
(De la página web de Bayer en Argentina: http://www.agro.basf.com.ar/clearfield/clearfield.htm)
El paquete tecnológico de semillas resistentes a herbicidas inaugurado con la soja Roundup de Monsanto, ya ha dado ampliamente las pruebas de su impacto social, ambiental y sanitario. La expansión de los monocultivos, el incremento del uso de agrotóxicos, el surgimiento de nuevas malezas resistentes, la destrucción de áreas naturales por el avance de la frontera agrícola, la pérdida y desplazamiento de los cultivos locales y las semillas campesinas, el desplazamiento de campesinos y campesinas de las zonas rurales y el incremento del control de la agricultura por las grandes corporaciones agroalimentarias son sólo los títulos de un drama que día a día va profundizando la crisis socioambiental en aquellos territorios que han sufrido la invasión de las agroindustrias.
También ha quedado muy claro que estos paquetes tecnológicos multiplican de manera sustancial la aplicación de agrotóxicos en todas las regiones donde se imponen su cultivo. El ejemplo de Argentina, donde se pasó de usar 1 millón de litros de glifosato en la temporada 1991/1992 a 160 millones de litros en los años 2004/2005 en su forma comercial, es sólo una muestra de lo que estas empresas planifican para el futuro. La capacidad de estos herbicidas de permanecer por largo tiempo en los suelos agrava sobremanera los problemas que causan.
Contaminación genética y surgimiento de las ‘supermalezas’.
Al igual que los cultivos transgénicos, los cultivos Clearfield implican la introducción masiva en el medio ambiente de organismos con nuevas características genéticas. Las consecuencias a mediano y largo plazo de esa introducción en el equilibrio dinámico que sustenta todo ecosistema son realmente difíciles de prever. Sin embargo, es más que probable -y de hecho ya ha sucedido- que esas características pasen a cultivos tradicionales u organismos biológicamente cercanos. La aparición de “supermalezas” resistentes a los herbicidas que se suponían las tenían que eliminar, ya es evidente en muchos países donde se han estado implementando estos paquetes tecnológicos.
En EEUU, donde muchos agricultores se han dedicado con entusiasmo a sembrar los cultivos Roundup de Monsanto desde los años noventa, ahora hay más que 4 millones de hectáreas infectados con nuevos malezas, cada vez más difíciles de eliminar. Donde en 1995 no existía ninguna maleza que podía resistir el Roundup, ahora hay 21 especies que siguen creciendo a pesar de dosis cada vez más altas de este químico y otros herbicidas. La lista crece con una o dos especies por año, generando un coste para los agricultores en EEUU que acerca a 1.000 millones de dólares por año. Se calcula que en existirá un incremento de un 70% en el uso de pesticidas hacia el año 2015. [1]
No hay ninguna indicación que con Clearfield no pasará lo mismo. En el caso del arroz es muy evidente, puesto que las propiedades biológicas y fisiológicas compartidas entre el ‘arroz salvaje’ (una de las malezas que se supone que Clearfield elimina) y el arroz Clearfield, hacen que el cruzamiento entre ambas especies sea altamente probable. De hecho, la propia empresa advierte que «es extremadamente importante que los productores tomen las precauciones necesarias para prevenir el cruzamiento».
Más ventajas para la Industria.
Para la industria, estos cultivos no-transgénicos, pero casi, resistentes a herbicidas, representan las mismas ganancias y el mismo control, pero obtenidos con menos dinero y enfrentando menor resistencia de la población. Un cultivo transgénico puede llegar a ser producido bastante rápido en el laboratorio, pero antes que la nueva variedad pueda ser liberada al mercado, deben gastarse varios millones de dólares en pruebas y ensayos para cumplir con las distintas leyes gubernamentales. Al no entrar en la definición internacionalmente adoptada para OGM, con los cultivos Clearfield la industria se ahorra todos esos millones. Y las evaluaciones y pruebas que debe hacer son las mismas que se hacen con cualquier variedad convencional. De hecho son considerados variedades convencionales.
Además de la facilidad para introducirlos en cada país, los sistemas Clearfield poseen la ventaja de no enfrentar ningún tipo de traba a la hora del comercio internacional. Este hecho es utilizado por la empresa cuando promociona sus distintos sistemas Clearfield: «Es de destacar que el material lanzado es una variedad de arroz no transgénica, lo que permite su comercialización en forma absolutamente inobjetable hacia los países que levantan barreras a los cultivos genéticamente modificados».
¿Queremos este arroz en nuestros campos?
Sólo la advertencia de las organizaciones campesinas de la zona del Delta han advertido de esta nueva variedad de semillas. El resto de la sociedad desconoce su existencia y, lógicamente, las derivadas que puede suponer. Y esto es inaceptable. La introducción de un arroz como el descrito, con la dependencia que significa para el campesinado, con la agresión ambiental que supone, y con el riesgo que corre la biodiversidad de los campos, son consecuencias más que suficientes para cuestionarse cómo y porqué ha llegado este arroz a nuestros campos y a nuestras mesas. ¿Interesa este arroz en el campo?
Nota:
[1] Carey Gillam, Reuters, ‘Super weeds pose growing threat to U.S. Crops’, 20 September 2011. http://www.reuters.com/article/2011/09/20/us-monsanto-superweeds-idUSTRE78J3TN20110920
Referencias:
Este artículo es una adaptación y puesto al día de dos textos previamente publicados.
- RAP-AL, “Cultivos no-transgénicos resistentes a herbicidas. Una nueva ‘solución’ de la industria: tecnología Clearfield”, 31 de diciembre de 2005, http://tinyurl.com/2v3gtd (PDF).
- GRAIN ‘Mas herbicidas para sostener lo insostenible’, 2007, http://www.grain.org/e/173
– GRAIN, “Swapping Striga for patents”, Seedling, octubre 2006, http://www.grain.org/seedling/?id=440.
– BASF, “El sistema de producción Clearfield”, http://www.agro.BASF.com.ar/clearfield/clearfield.htm
– Miguel Altieri y Walter Pengue, “La soja transgénica en América Latina: una maquinaria de hambre, deforestación y devastación socioecológica”, 21 de abril de 2006, http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/23297.
Fuente: http://revistasoberaniaalimentaria.wordpress.com/2011/10/24/el-arroz-clearfield-llega-al-estado-espanol-%C2%BFapropiado/
martes, 25 de octubre de 2011
Encuestas en La verdad en Jimena de la Frontera.
Estos son los resultados de la encuesta que trata sobre la oposición de los diversos grupos, al equipo de gobierno. Son diez los votos que quedan repartidos así:
Excelente 0 votos, buena 2 votos, regular 4 votos, mala 4 votos.
En la siguiente encuesta os preguntaremos por vuestra opinión respecto a los precios de Arcgisa.
Saludos.
FSP-UGT denuncia el despido de una trabajadora en el Ayuntamiento de Castellar.
Para la federación ugetista se trata de una persecución laboral y sindical contra esta trabajadora que fue despedida tras su reincorporación por maternidad.
La Federación de Servicios Públicos de UGT en el Campo de Gibraltar quiere denunciar el despido injustificado de la periodista María del Mar Gómez, directora de la Televisión de Castellar y responsable del Gabinete de Comunicación del Ayuntamiento de Castellar de la frontera. Una trabajadora personal laboral indefinido desde el año 2005 que ha sido despedida por causas económicas en el consistorio castellarense, siendo aprobado su despido por el pleno municipal el pasado lunes con los votos favorables de IU y PP y en contra del PSOE.
Se da la circunstancia además, que a Gómez, que fue delegada sindical de UGT hasta el año 2010, se le notificó durante el disfrute de los permisos correspondientes por maternidad para que se hiciera efectivo el mismo día de su reincorporación y, un mes después que el regidor local, Juan Casanova, publicase en prensa y reuniese a la plantilla local para explicarles que no iba a ser necesario despedir a ningún trabajador y que garantizaba el cobro de nóminas hasta el mes de diciembre.
Su despido además provoca la desaparición de dos servicios esenciales que hasta ahora prestaba el municipio como la televisión municipal o el gabinete de prensa, siendo éste segundo asumido en persona por el propio alcalde local. De hecho, la periodista despedida es una técnico cualificada, habiendo sido el resto de sus compañeros de trabajo en la televisión reubicados en distintos puestos de trabajo en el Ayuntamiento de Castellar.
Desde FSP-UGT queremos denunciar esta situación irregular que no beneficia económicamente en nada al Ayuntamiento, ya que el ahorro de un solo salario (inferior a la cuantía anual que debe recibir un técnico superior en las entidades locales) no repercute en ningún beneficio ni va a influir en la viabilidad del Consistorio, y nos preguntamos por qué desde IU se permite que en el Ayuntamiento de Castellar se ataque de esta manera la Ley de Igualdad, aprovechando la reincorporación de la trabajadora después de una baja maternal y la pérdida de los derechos que la respaldaban como representante de los trabajadores, para acabar con un puesto de trabajo cuyas funciones dicho sea de paso, no terminan en el tiempo, ya que la gestión del Ayuntamiento deberá seguir siendo comunicada a través de los medios informativos.
Sospechamos igualmente desde esta federación sindical que éste despido pueda tratarse de una persecución sindical y laboral contra esta trabajadora en concreto, ya que no tiene ningún sentido que se hayan reubicado al resto de los trabajadores de los servicios anteriormente citados siendo ella la única despedida.
Participa en La verdad en Jimena de la Frontera.
Muy buenas a todos los que pasan y echan un ratillo por nuestro blog. Nos gustaría que nos enviáseis cualquier noticia, opinión, reflexión o nota recomendada que os parezca interesante, a nuestro correo: Laverdadjimena@hotmail.es.
El ayuntamiento de Castellar despide a la responsable de la Televisión Local.
La jimenata María del Mar Gómez trabajaba en el gabinete de prensa y en la TV chisparrera.
El equipo de Gobierno amortiza la plaza y señala que se trata de una medida de ahorro, mientras el PSOE les acusa de falta de transparencia y pluralismo.
Primer despido en el Ayuntamiento castellarense. El equipo de Gobierno de Izquierda Unida aprobó ayer en pleno con el apoyo de la concejal del PP, Pilar Lobato, la modificación de la plantilla de personal al suprimir la plaza de responsable de la televisión municipal y el gabinete de prensa y por ende el despido de la trabajadora María del Mar Gómez. El PSOE se opuso a este despido y criticó duramente la actitud del equipo de Gobierno.
El alcalde, Juan Casanova, indicó que la televisión municipal se cierra definitivamente, por lo que se amortiza esta plaza. Informó que el resto de trabajadores se han ubicado en otras dependencias municipales y en el caso de Gómez, se trata de una persona cualificada y su puesto no tiene sentido al no existir los medios de comunicación públicos. Tan sólo funciona la página web del Ayuntamiento, que es actualizada por un técnico, con la información que el mismo alcalde le remite.
Casanova insistió en que esta medida obedece a una cuestión estrictamente económica y de ahorro, como el gasto de telefonía o eléctrico. Desmintió que se trata de una medida política y añadió que con la excepción de 7 u 8 plazas, todos los trabajadores del Ayuntamiento han sido contratados por el PSOE.
Leído y publicado en Europa Sur
La reforma de la PAC, “un nuevo robo a mano armada” al sector agrícola español.
La futura reforma agraria planteada desde Bruselas, forzará el cierre del 40% de las explotaciones agrarias.
El proceso de negociación que culminó con nuestro ingreso en la Unión Europea exigió realizar grandes cesiones en materia agrícola para vencer las reticencias de los socios comunitarios mediterráneos, como potenciales competidores en el ámbito agrícola.
El modelo agrario español que se ha configurado en estos 25 años es, sin duda, más reducido, pero al mismo tiempo ha sabido adaptarse a las exigencias del mercado. Pero hay que reconocer que este modelo es insostenible sin las ayudas comunitarias existentes, elemento crucial para garantizar una renta agraria que evite el abandono total de la actividad.
El documento que se ha presentado se ajusta a las necesidades de un modelo agrícola centroeuropeo, olvidándose de la agricultura y ganadería mediterráneas. O sea, que tanto el Reino Unido, Francia, Alemania, serán los grandes beneficiados de esta acción.
La PAC representa actualmente aproximadamente el 40% del presupuesto comunitario. De ponerse en marcha la nueva PAC se recortaría casi un 36% la cuantía destinada a agricultura y ganadería en el próximo periodo. El presupuesto previsto es claramente insuficiente para nuestra agricultura y ganadería.
Esto de acontinuación, es copiado de un texto que trata sobre lo mismo que venimos hablando en este post.
Esto de acontinuación, es copiado de un texto que trata sobre lo mismo que venimos hablando en este post.
Las propuestas parten de un informe que presentó la Comisión el año pasado y que ha suscitado un gran debate en los Estados miembros que han cerrado filas para no perder dinero. El presidente francés, Nicolás Sarkozy, lo ha dejado muy claro diciendo que bloqueará la reforma de la PAC si no se mantiene su presupuesto global «euro por euro». Aunque se mostró de acuerdo con que se discutan las «condiciones de distribución» porque «una PAC justa es más fácil de defender».
En España la ministra de Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, ha llamado a los agricultores a fijar una postura común que defender en Bruselas en el próximo consejo. El secretario de Estado de Agricultura, Josep Puxeu, ha cuantificado las ayudas que España puede recibir en el periodo 2014-2020, en 6.400 millones de euros. Refiriéndose a las nuevas partidas para investigación y desarrollo agrario y agroalimentario que pueden sustituir a otras tradicionales y que pueden compensar a sectores afectados por acuerdos de asociación con terceros países.
El Copa-Cogeca, el sindicato agrario más importante a nivel europeo, cree que la reforma debe asegurar un sector dinámico y competitivo para lo que es esencial mantener el presupuesto y el principio de solidaridad financiera. Los fondos destinados a la PAC, pasarán de 57,4 mil millones de euros en 2013 a 50,2 mil millones de euros en 2020. Lo que representa el 33% del presupuesto de la UE.
Por su parte, la propuesta primordial de la PAC reformada serán los servicios adicionales ambientales que deberán cumplir los agricultores. El 30 % de las ayudas directas irán a aquellos que respeten diversas medidas medioambientales. Bruselas, quiere limitar las ayudas a los «agricultores activos», para evitar que en la realidad vayan a la construcción de aeropuertos con o sin aviones o clubs de golf. Sin embargo la redistribución no llegará hasta los grandes propietarios y beneficiarios de las ayudas, como la reina de Inglaterra o el Duque de Windsor en Reino Unido o la duquesa de Alba en España que continuarán recibiéndolas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
