La creación del "banco malo" aprobada por el Gobierno del Partido Popular, surge de las imposiciones de la troika (Banco Central Europeo, Comisión Europea y Fondo Monetario Internacional) para la concesión del "rescate con dinero europeo de las entidades bancarias españolas intervenidas", eufemismo con el que se ha denominado a la imposición de una deuda que las arcas públicas españolas tendrán que soportar para costear los desmanes en la gestión de las empresas privadas del sector financiero.
La jugada que pretende imponer la elitista clase financiera internacional al dinero público español consiste en lo siguiente: