Los suicidios han sido, desde hace décadas, un tema tabú en la prensa
española y en el Ministerio de Sanidad. Había una regla no escrita por
la cual se silenciaban este tipo de sucesos por miedo a que su
publicación provocase un efecto contagio. Sin embargo, desde hace unos
meses, cada vez se hacen públicos más casos de parados o trabajadores
sin sueldo que, asfixiados económicamente, deciden acabar con su vida,
aunque la cifra no es por el momento muy elevada.
La semana pasada, por ejemplo, un vigilante de seguridad de 53 años,
casado, con dos hijos y al que su empresa le adeudaba siete
mensualidades (10.000 euros), acabó con su vida después de agotar los
últimos ahorros que tenía.
En otros países como Grecia, sí que se publican los datos oficiales
sobre cuántas personas acaban con su vida cada año. Entre 2001 y 2010,
el último del cual hay un registro completo, hubo 365,5 suicidios
anuales: uno al día. En 2009 fueron 391 y, en 2010, 377.